Dicen que el primer acto curativo fue un masaje. Parece ser la primera reacción al dolor corporal y también al dolor emocional: tocar lo que duele o al doliente. Ser tocado calma, reconforta y alivia, en todas las culturas existen modelos de masajes, desde los tiempos inmemoriales hasta el último tipo en ponerse de moda.
Está en el acto natural de una madre cuando envuelve y frota con sus manos amorosas la rodilla de su hijo que ha caído en el parque, la caricia que seca una lágrima resbalando por la mejilla, el contacto que alivia la tensión en las cervicales después de un duro día de trabajo….

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En Eqshala practicamos el arte de la escucha y la consciencia plena en todos nuestros masajes.

A través de las manos recibimos información, percibimos sensaciones físicas, emocionales y energéticas, que nos llevan más allá de palpar la anatomía del cliente.
Antes de colocar nuestras manos en el cuerpo del cliente, nos vaciamos de “aprioris”, para poder atender sin prejuicios, escuchando, lo que le duele o le molesta, y siempre desde el reconocimiento de que es su propio cuerpo el que tiene las respuestas.

La escucha en el masaje comprende que los dolores son el mejor mensaje para llegar a resolver un problema, sea un accidente de coche, un sufrimiento emocional, o una postura forzada… que el dolor es solo la señal del daño. Reconoce en nosotros la unidad de nuestro ser, la sabiduría de nuestro cuerpo-mente.

Sólo si hay escucha hay diálogo. En este caso sin palabras. El diálogo de un cuerpo con otro, de un ser con otro. De alguien que necesita un espejo donde mirarse para poder verse, reconocerse y sanarse.

Y a partir de este diálogo, establecemos un espacio de confianza donde a través de nuestro contacto, el cliente pueda percibir en su propio cuerpo, sensaciones claras como el día. Su consciencia se amplía desde el instante en que accede a una percepción de si mismo desde otra perspectiva, y esto le ayuda a darse cuenta de aspectos no atendidos hasta ese momento y que precisaban ser escuchados.

La única vía de curación es la consciencia de uno mismo, y el masaje consciente es una ayuda inestimable que resuena en nuestra vida al ponernos en contacto con nosotros mismos.

Los Masajes Conscientes de Eqshala tienen una duración de 1h y combinan técnicas de quiromasaje, masaje tailandés, acupresión, aromaterapia, ayurveda, gemoterapia y reiki.
Todos los aceites que utilizamos para nuestros masajes, los elaboramos nosotros mismos con plantas, flores y hierbas que recolectamos en la finca o los alrededores y con aceites esenciales ecológicos.

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