Desde que empezé las sesiones de coaching y de constelaciones con caballos en el 2015, hasta la fecha de hoy, mi metodología y forma de trabajo se ha ido adaptando a raíz de las distintas formaciones y lecturas que me han ido aportando más datos e información sobre la etología y la fisiología equina y humana pero sobretodo, gracias a las experiencias reales con clientes, a todas las vivencias de mi propia vida personal y sobretodo la convivencia y el tiempo compartido con los caballos, que han significado un gran crecimiento y desarrollo personal a muchos niveles.

Considero que esta adaptación resulta básica y clave para no quedarse estancado ni acomodado, confiando en que tras finalizar una formación o certificación determinada ya «sabes» o trabajas «así» porque «así es lo correcto como te han enseñado».

Si estamos de acuerdo en la verdad indiscutible que «todo cambia», sería de ilusos y un grave error creer que tu puedes seguir trabajando y actuando de la misma manera después de varios años, pues ni tu eres ya la misma persona ni tampoco las personas que están en tu entorno y así tampoco los clientes que van a llegar a ti. Ya sabemos que si el agua se estanca, se acaba pudriendo, así que es vital que fluya y se oxigene ya sea a través de nuevos contactos, relaciones, conocimientos, visiones y valores que pueden ser fuente de inspiración y motivarte a replantear, modificar e impulsarte a generar cambios en pro a tu crecimiento.

Resulta fundamental poder tener una buena formación de base y cuantos más conocimientos, cursos e información puedas absorber, todo esto va ayudarte a tener unas buenas herramientas sobre las que apoyarte y generarte la confianza suficiente como para saber que están en ti y que sabrás utilizarlas en el momento en que sea necesario.

Aún así, por muchos títulos, másters y maestros a los que puedas acercarte, ninguno de ellos va a poder darte la autoestima necesaria y si me permites decírtelo, algunos incluso van a hacer que la poca o mucha que puedas tener, se te desmorone en mil pedazos y caigas en picado cuando cuestiones algunas de sus técnicas infalibles o plantees otras posibles alternativas a sus verdades absolutas que, mira por donde!quizás podrían hacer que algún día tu brillaras con luz propia al ser capaz de seguir tus instintos e intuición!

Agradezco profundamente a todas las personas que se han cruzado en mi camino por todas las enseñanzas positivas y sobretodo por las decepciones y las frustraciones que me han ocasionado debido claro está, a mis propias estúpidas expectativas . Escuchar demasiado a todos los que «saben más que yo» y los que «te lo dicen por tu bien», puede hacer que finalmente, dejes de oír tu propia voz interna que és la que realmente sabe qué és lo que te conviene a ti.

Y esto precisamente es lo que me han enseñado los caballos. A escuchar mi voz, a escucharme a mi. A sentir qué es lo que yo quiero en mi vida y qué es lo que me funciona a mi. A confiar en la propia intuición que es esta voz que por mucho que desde pequeños se han empeñado a enseñarnos a silenciar y a no hacerle caso, ella sigue allí paciente una vez y otra, esperando a qué le prestemos nuestra atención.

La que a los caballos durante tantos siglos les ha servido para evitar ser devorados, ahora nos sirve a nosotros para connectarnos y descubrir todo nuestro potencial y quién somos realmente.Cada uno tiene su camino, y en el camino del autoconocimiento personal, cada uno aprende a escuchar su voz interior de innumerables maneras, todas válidas según cada cuál.

En mi vida los caballos han resultado y resultan cada día fundamentales y me invitan cada vez más a simplificar, a ir a lo esencial, a lo fácil, a olvidarnos de las complicaciones, las palabras raras y científicas.

Volver al cuerpo, a respirar y resoplar. Sentir la brisa, el sol en la cara, la magia de la naturaleza que nos rodea, nos sostiene y nos acoge. Lo tenemos todo en nosotros y no necesitamos más.

No somos nada, no hacemos nada. No ayudamos, no sanamos. Simplemente estamos, existimos… y resulta delicioso poder estar y compartir esta existencia con ellos.