Mi trabajo de constelaciones con caballos, se ha ido perfilando desde que inicie mis primeras sesiones en 2015. Después de mis formaciones en Coaching con Caballos certificada por la EICCE y de Constelaciones Integrativas y Enegrama, comencé a realizar sesiones de constelaciones con caballos de manera individual, en grupos reducidos de equipos de trabajo, famílias y talleres abiertos con temáticas específicas y con temática abierta integrando mis conocimientos en ambas formaciones.

A raíz de todas estas experiencias, y tras observar los resultados en los clientes y en los caballos, actualmente realizo exclusivamente sesiones individuales; de forma puntual y en casos que se requieran, sesiones cerradas a parejas o famílias y ya no hago talleres grupales abiertos.

Mi experiencia me ha llevado a tomar esta decisión, pues considero que es la forma más “limpia” de trabajar, teniendo las mínimas interferencias que se generan siempre cuando hay más personas. El motivo es simple: más personas, más emociones, más información en el campo, más carga emocional para digerir, para trabajar, para discernir lo que realmente requiere atención “ahora”.

Lo que me han enseñado los caballos precisamente es a simplificar y volver a lo sencillo y lo fácil, y que en definitiva es lo mejor para su propio bienestar, para el mío, y para el cliente, pues puedo ver las dinámicas con mayor claridad y trasladar la información de forma ágil, útil y honesta.

También al estar el cliente sólo, permite crear un clima totalmente confidencial, donde resulta una conexión mucho más íntima, cercana y privada y permite a la persona poder expresarse y abrirse con más facilidad.

Cómo és una sesión de Constelaciones con Caballos en Eqshala?

Los caballos están sueltos en el campo con la manada, sin cabezada ni cuerdas, y tienen entrada y salida libre a la pista, de manera que estarán en la sesión sólo aquellos que sientan que deben estar.

Los caballos no se montan, las sesiones son siempre pie a tierra, nos relacionamos con ellos de igual a igual y a diferencia de sesiones de constelaciones con personas, en la pista sólo está el cliente, el constelador y los caballos.

Entonces  empezamos la sesión con una relajación, conectando con  la respiración, el cuerpo, la naturaleza y el entorno para sintonizarnos con los caballos y crear un espacio donde nos sintamos todos seguros y a salvo para realizar el trabajo.

A continuación realizamos una entrevista donde el cliente plantea el tema sobre el cual quiere trabajar. En ocasiones, el tema es muy claro, en otras ocasiones, no se sabe por dónde empezar o como abordar la situación. Sea cual sea el caso, siempre aconsejo tomarse un espacio y tiempo en silencio acercándose a los caballos y dejar que surja la pregunta. En muchas ocasiones, nos sorprende ver como la idea inicial con la que se venía, cambia o la incertidumbre del tema a plantear, de repente se clarifica.

A partir de este momento, es dónde empezamos a desarrollar toda la sesión. Observando las características, movimientos y comportamientos de los caballos, se les irá asignando los nombres de los personajes que forman parte de la situación a trabajar y veremos representada así la dinámica y roles de la situación.

Mi trabajo consiste en ir trasladando y narrando todas estas observaciones acerca de lo que está sucediendo para que el cliente vaya tomando conciencia de ello, vaya procesando y comprendiendo la situación desde otra perspectiva y visión no contemplada hasta la fecha. Abrir el corazón, mente y percepción a nuevas opciones posibles de “cómo abordar” o tratar la situación a través de los movimientos y comportamientos de los caballos y también llevar la conciencia sobre el cuerpo físico del cliente, su respiración, emociones, pensamientos, sensaciones físicas y reacciones que surgen en él con la observación de cómo van cambiando a raíz de lo que se va produciendo en el campo con los caballos.

Los caballos plasman de una forma nítida y magistral lo no visto de nuestro inconsciente y con su presencia nos sostienen para que podamos comprenderlo. Sin juzgar y sin palabras, nos enseñan lo que está pasando, y te abren la puerta a qué descubras todas las posibilidades que existen en ti para cambiar y sanar lo que desees.

La sesión termina en el momento en que se detiene el movimiento; los caballos muestran una imagen clara del orden del sistema “ahora”, después del trabajo. En esta última imagen, tendremos la información de cómo queda la situación. Cuando se trabaja con caballos, ésta información resulta muy sincera y honesta y sabremos exactamente si la situación está resuelta, si persiste bloqueo y/o los avances que se han podido dar durante la sesión.

En mi opinión, aquí ésta una de las grandes diferencias del trabajo de constelaciones con caballos y de las constelaciones con personas, pues en éste último, muchas veces se “persigue” el acabar la constelación con una solución, para que el sistema quede en paz. Al trabajar con personas, de un modo o de otro, ya sea por la voluntad del constelador o por la de los representantes, se “fuerza” a llegar a una solución para que el cliente se vaya con la sensación de quedar el tema resuelto, cuando en realidad el trabajo no está finalizado.

En este sentido, los caballos no nos mienten para que quedemos contentos y pensemos que ya está todo solucionado. Si no se ha comprendido, perdonado, aceptado, agradecido o en definitiva, si dentro del cliente no se ha hecho el click o el cambio de forma real i total, esto es decir integrando cuerpo, mente, emociones y alma, esto es lo que los caballos van a mostrar.

Nos guste o no, será donde se habrá llegado y es suficiente. Debemos comprender que todos estos cambios profundos requieren tiempo, espacio para ser digeridos, aceptados y la mayoría de las veces “lo que nos gustaría”, simplemente “no és”.

El trabajo de constelaciones no es mágico ni queda “resuelto” con el fin de la sesión. Representa sólo una puerta, un camino, una nueva mirada…Representa un “click” y depende de ti que sea un primer paso o un gran salto seguido de tu trabajo, compromiso, responsabilidad, valentía y constancia para cambiar hacia la situación que realmente deseas.

Te animas a dar el paso?